Lo que aprendí del Otoño

Hoy es el comienzo del otoño 🍂🌰

Hay quién siente nostalgia, incluso tristeza cuando llega el otoño. Piensan en que el verano terminó, como van bajando las temperaturas y los días se acortan. Comienza la rutina y las vacaciones quedan en un simple recuerdo. La lluvia llega, las hojas cambian de color y caen, dejando desnudos a los árboles anteriormente frondosos. Lo cierto es, que si está es nuestra perspectiva ante este cambio de estación, es bastante deprimente.

Hasta hace unos años, desgraciadamente, esta era también la mía, se acababan las vacaciones, mi estación hasta aquel momento favorita, la primavera, quedaba ya demasiado lejos y tocaban de nuevo un sinfín de cambios bajo la guisa de la “vuelta a la rutina o al cole” como era por aquel entonces, en mis años de estudiante y primeros años de maestra.

Sin embargo, un día, no os puedo asegurar cuál fue el detonante, de hecho, probablemente fueron una mezcolanza de ellos, comencé a ver la belleza del otoño. Sus colores, olores y sabores únicos y especiales, y las oportunidades que traía consigo. Tan sólo tienes que mirar a tu alrededor para ver cómo todo está cambiando, y ¿no representa eso nuestra vida?

En Eclesiastés 3:1 dice: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”  En el resto del pasaje hasta el versículo 8, que os invito a leer, nos habla de que hay un tiempo para todo, y que nuestra vida está compuesta por una serie de cambios, nada es siempre igual, ni lo bueno, ni lo malo.

¿Cuántos pueden decir que no han vivido algún cambio ya sea grande o pequeño? Salir de casa, estudiar en la universidad, aprender a cocinar, cambiar de compañero de piso, comprarse un perro, casarse, tener hijos, cambiar de trabajo, mudarse, y un largo etc. Los cambios nos aportan muchas cosas nuevas, y en la mayoría de los casos, son buenas, a veces, incluso mejores.

Sin embargo, creo que podemos decir, que no siempre son fáciles, muchas veces en el proceso tenemos que aprender y crecer, dejar cosas atrás. El problema viene cuando no somos capaces de soltar el pasado y lo que teníamos, algo que muchas veces es ya ni siquiera es provechoso ni beneficioso para nosotros. En este caso, nos será imposible ver lo bueno de lo que está por llegar e incluso podemos llegar a perderlo.

Si conseguimos soltar aquello a lo que nos aferramos, lo que nos estorba y muchas veces nos hace que arrastremos nuestra vida; respiramos hondo y nos paramos a mirar a nuestro alrededor podremos ver que incluso “el otoño” es hermoso.

Fijaos en las hojas de los árboles, cuando llega el momento, y tras haber pasado por varios colores preciosos, ellas simplemente caen del árbol, a veces una pequeña brisa les ayuda y otras caen por su propio peso. Yo no sé vosotros, pero yo nunca he visto a un árbol intentar retener o recuperar sus hojas, ni a las hojas aferrarse al árbol o volverse a subir. Era su tiempo de caer, habían cumplido su misión, y ahora debían dejar espacio para la recuperación del árbol y, sobre todo, para las nuevas hojas que vendrán.

Y así como las hojas, cuando llegue el momento del cambio, debemos de ser capaces de dejar atrás las cosas que nos estorban y nos retienen en el pasado, para poder disfrutar de todo de todo lo nuevo que está por llegar. En la vida siempre pasaremos por etapas y fases, momentos de crecimiento y fruto, y momentos de soltar lo que ya no sirve de descansar para prepararnos para nuevas etapas. No te pierdas la vida por aferrarte a lo que ya pasó, llegarán cosas nuevas en el momento adecuado.


Betsabé Pulido

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