Combatiendo la ansiedad

Habían pasado tres meses desde la última vez que estuve en Miami y ya sentía que iba a vomitar el desayuno que había tomado en el aeropuerto de Atlanta. Tengo muchos recuerdos lindos en la ciudad del sol, pero definitivamente mis últimos meses ahí fueron una pesadilla… por eso ese día que regresé a Florida empecé a temblar en el avión, mis manos se enfriaron y empecé a sudar en exceso, me costaba respirar y sentía un dolor muy profundo en el pecho. Las azafatas pensaron que me estaba dando un ataque cardiaco y entre los pasajeros buscaron a un doctor que pudiera auxiliarme, pero lastimosamente no había ninguno.
Al aterrizar me llevaron a un hospital de urgencias y después de un par de chequeos, los doctores me explicaron que había sufrido un ataque de ansiedad.

Al consultar entendí que la ansiedad que estaba viviendo es un trastorno emocional que tiene repercusiones físicas que me impedían continuar con mi rutina diaria. En mi caso solía comenzar como un pensamiento de angustia, nerviosismo o preocupación excesiva e incluso muchos especialistas dicen que los síntomas muchas veces se relacionan con los que se experimentan en un ataque cardiaco¹.

En Cristo tenemos libertad

En las escrituras se menciona que varios personajes bíblicos atravesaron circunstancias que les hicieron padecer ataques de ansiedad (Por ejemplo en Rey David, ver Salmos 13:2)², pero también se recalca la autoridad que tenemos en Cristo, aprender esto cambió mi vida. En su segunda epístola, Pedro nos recuerda que a través del Espíritu Santo tenemos el poder para hacer frente a cualquier situación que nos produzca angustia; y que la autoridad de reino que nos ha sido dada, va más allá de nuestras emociones, las cuales deben ser renovarlas y alineadas el carácter de Jesús (2 Pedro 1: 3-4)³.
También Pablo en su carta a los Gálatas hace un énfasis especial en la libertad que Cristo nos ha dado a través la cruz, recordándonos que permanecer firmes en esta libertad es la mejor forma de separarnos de estas situaciones que nos esclavizan (Gálatas 5: 1)4.

Todo es un proceso

Con Dios he aprendido que todo es un proceso y algunas veces aún siendo sudoración excesiva cuando pienso en las cosas que me preocupan, pero también sé que no puedo permitir que las circunstancias me alejen de la libertad que ya tengo en Cristo.
Hoy te invito a que comuniques tu situación con un pastor o algún líder espiritual que te pueda guiar, es probable que en un principio la sanidad no se manifieste de forma instantánea, pero debemos recordar que la renovación de nuestra mente es un proceso en el que Jesús nos guía, hasta llegar a la meta.

 

[1] Información disponible en: https://www.hospitalaleman.org.ar/nuestro-hospital/ha-en-los-medios/como-diferenciar-un-ataque-de-panico-de-un-ataque-cardiaco/
[2] « ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando? » (NVI).
[3] «Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia» (RVR 1960)
[4] «Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud» (RVR 1960)

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Blog

¿TE SIENTES LEJOS DE DIOS?

Si eres padre o madre, sabes que en esos primeros meses de nuestros hijos, necesitan todo de nosotros. De hecho, […]

Leer Más
Blog

SEÑOR ¡MULTIPLICA MI TIEMPO!

Uno de los acompañantes implacables del transcurso de la vida es el tiempo. Vemos a nuestros hijos aprendiendo a caminar […]

Leer Más
Blog

El tiempo, una herramienta de formación

¡Determínate a esperar! Pocos personajes bíblicos son como Jacob: llenos de malas decisiones, luchando contra sus propios destinos, encarando la […]

Leer Más
DONACIONES