¿TE SIENTES LEJOS DE DIOS?

Si eres padre o madre, sabes que en esos primeros meses de nuestros hijos, necesitan todo de nosotros. De hecho, si se sienten solos o se dan cuenta que estamos haciendo algo en dónde no son el centro de atención, fácilmente pueden llorar y despertar al vecindario entero para que podamos responder pronto, alzarles y permitirles saber que estamos cerca, cuidando de ellos.

A menudo, esto puede ser frustrante, porque usualmente como padres estamos pendientes de cada detalle y suele suceder que en el momento preciso en el que salimos a la cocina o entramos al baño, un fuerte grito o llanto nos hace correr para volver a estar cerca de nuestros hijos.

Ahora, nuestros bebés, generalmente no están solos, pero su llanto y gritos parece que dijeran que nos necesitan todo el tiempo a su lado para afianzar su seguridad. ¿Verdad? Bueno, lo mismo pasa con nuestro Padre de los cielos.

¿Has experimentado circunstancias en las que te sientes lejos de Dios? ¿Momentos en los que oras y no encuentras respuesta?… ¿en los que ves a tu alrededor y una sobrecogedora soledad invade tu mente?

Creo que tanto tu como yo estamos de acuerdo que la biblia es la palabra de Dios, y en Efesios 2:13 dice que estás unido a Jesús y que fuiste acercado al Padre por medio de la sangre de nuestro salvador ¿Qué quiere decir? Que es como si tu hijo llorara porque siente que no estás cuando en realidad tú nunca lo has bajado de tus brazos.

El amor de Dios sobre tu vida es infinito ¡Él tiene cuidado de tu vida y nunca te abandonará!

¡Recibe y aférrate esta hermosa verdad!

 Efesios 2:13

“pero ahora han sido unidos a Cristo Jesús. Antes estaban muy lejos de Dios, pero ahora fueron acercados por medio de la sangre de Cristo.”

SEÑOR ¡MULTIPLICA MI TIEMPO!

Uno de los acompañantes implacables del transcurso de la vida es el tiempo. Vemos a nuestros hijos aprendiendo a caminar y en otro instante ya se están graduando de la Universidad.

 

Al principio de este año celebramos la llegada del 2020 con la expectativa del año de la visión, el cambio y la transformación y hoy, diez meses después, si evaluamos cuántas de las metas que nos propusimos en un inicio logramos, vamos a darnos cuenta que tal vez se quedaron en la mitad.

 

Por eso, en Asambleas de Dios queremos compartirte 3 maneras de organizar y administrar tu tiempo correctamente, de acuerdo a Salmos 90:12, para aprovechar estos meses que nos quedan del año.

 

  1. Entrega la administración del tiempo a Dios: incluye al orar, una petición para que el Señor sea dirigiendo tus prioridades y por ende, el tiempo que dedicas a cada área de tu vida.
  2. Sé consiente del paso del tiempo: Si, a menudo obviamos el paso del tiempo o evadimos pensar en ello, sin embargo, la palabra de Dios nos enseña a ser intencionales, para poder ejercer una buena administración.
  3. Involucra la sabiduría en la planificación de tus actividades: una forma de administrar correctamente el tiempo es planificando, procura organizar tus tareas para que cumplas lo que te has propuesto, dirigiendo tus actividades con paz y dirección divina.

Finalmente, recuerda que el tiempo es uno de los recursos más importantes que el Señor nos ha dado, nuestra administración guiada por su amor nos dará bendición, multiplicación e incluso prosperidad.

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.

Salmos 90:12

TENEMOS UN PADRE QUE PROVEE TODAS NUESTRAS NECESIDADES

En tiempos de necesidad uno de los pensamientos con los que más combatimos es la orfandad.

A menudo, cuando pasamos por crisis, nos sentimos solos, desamparados, nos cuesta tener esperanza del futuro e incluso, sino hacemos algo rápido, podemos caer en profunda tristeza o depresión.

Sin embargo, son muchas las palabras de aliento que encontramos en la biblia para los momentos en los que el panorama no está tan claro. Filipenses 4:19, habla que nuestro Dios nos va a proveer todo lo que necesitemos, sí, leíste bien, TODO, conforme a sus riquezas en Jesús.

Ahora bien ¿Qué significa eso?

En palabras simples, que el amor de Dios es infinito,  el Creador del cielo y las estrellas, el mismo que abrió las aguas en dos para guardar a su pueblo, el que sanó a los enfermos, abrazó a los leprosos, dio vista a los ciegos y comida a quien tenía hambre… Este es nuestro Dios, el mismo que a través de Jesús, la imagen visible de su poder, nos  dice hoy que somos amados, que nos cuidará y suplirá todas nuestras necesidades.

¡Estas son las buenas noticias del día de hoy!

Oremos y demos gracias a Dios por ellas.

 

Filipenses 4:19

Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús

Dios, nuestra esperanza

¿Qué estas esperando?

¿Cuál es el futuro que sueñas? ¿Qué tan lejos estás de él?
Yo no puedo asegurarte que esas cosas que no te convencen de tu vida actual vayan a cambiar o a mejorar, realmente no sé qué situación estás atravesando ni lo cerca o lejos que estás de alcanzar ese futuro con el que siempre has soñado. Lo que sí sé es que, todos hemos estado ahí en algún momento (o casi siempre).
En el antiguo testamentos se usan dos palabras para describir esa sensación que tenemos cuando anticipamos un futuro que es mejor que el presente. Yakhal significa esperar y Qavah se refiere más a la tensión que se produce cuando una cuerda estirada está a punto de romperse, es un sentimiento de expectativa que se mantiene mientras algo ocurre. En las versiones actuales de la biblia, esas dos palabras se traducen como esperanza, pero tal vez aún no hemos comprendido bien de qué se trata el tener esperanza.
Para los profetas del antiguo testamento, la esperanza no se enfocaba en las circunstancias ni en lo que ellos querían que pasara, se trataba de confiar en que Dios haría algo con esa situación, ¡Dios era la esperanza para el pueblo judío! Después, en los primeros años de la iglesia, Pedro menciona que en Cristo tenemos una esperanza viva, así que la esperanza se basa en Jesús y su obra en la cruz¹.

La esperanza es una elección que hacemos al esperar y confiar en Dios

La espera que conlleva tener confianza en Dios, nos permite mirar y analizar todo lo que Él ya ha hecho por nosotros para confiar en que se encargará también de lo que viene. La esperanza es esa elección que se hace al esperar y confiar en que Dios traerá un futuro que es tan sorprendente como la historia de un hombre que resucitó al tercer día de su muerte.
Yo no puedo asegurarte que eso que esperas va a llegar, pero si puedo asegurarte que en Dios tu vida será la mejor. Analiza, ¿en quién está puesta tu esperanza?

[1] 1 Pedro 1: 3: <<Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos>> (RVR 1960)

El tiempo, una herramienta de formación

¡Determínate a esperar!

Pocos personajes bíblicos son como Jacob: llenos de malas decisiones, luchando contra sus propios destinos, encarando la vida de forma agresiva e ignorando por completo sus debilidades. Podríamos decir muchas más cosas de él, pero en medio de estas acciones tan cuestionables, resalta su mayor cualidad, su determinación.
Jacob peleó desde pequeño por ser el primero, el heredero de la bendición de su padre y el merecedor de las promesas que Dios dio a su abuelo. No descansó hasta lograr que su padre lo bendijera como si fuera su primogénito; al llegar a la casa de su tío Labán, trabajó sin descanso hasta casarse con Raquel y peleó toda una noche con Dios hasta que después de quedar cojo, fue bendecido por Él.

Dios exaltó la determinación de Jacob

Es este el hecho más curioso de su vida, que Dios exaltó su determinación y perseverancia. Jacob era un hombre decidido y aunque en principio no lo parezca, también era paciente. El tiempo que duró engañando a todas las personas, fue suficiente para que entendiera que necesitaba la bendición de Dios para cambiar su destino, ese tiempo permitió que su petición fuera purificada.
La forma en la que Dios nos ve es más compleja de lo que nuestra mente logra asimilar, para Él el tiempo es una herramienta de formación. La espera en Dios permite que nuestro carácter sea moldeado hasta alcanzar la forma necesaria para cumplir con Su propósito. La perseverancia de Jacob lo llevó a ser Israel, su nuevo nombre dio identidad al pueblo que Dios escogió para traer al salvado al mundo. Su propósito de vida iba más allá de ganarle a su hermano, pero él solo pudo entenderlo después del tiempo que Dios usó para tratar con su corazón.

La determinación y la perseverancia dejan en evidencia la motivación de nuestras peticiones

La determinación y la perseverancia dejan en evidencia la motivación de nuestras peticiones: ¿para qué quieres tener más ingresos?, ¿cuál es el propósito que tiene ese nuevo negocio?, ¿por qué estás buscando comprar otro carro?, o ¿por qué te quieres casar?
Esperar no es fácil, y menos en situaciones de crisis, pero es algo que todos debemos aprender. Si de pronto, no has conseguido aún la respuesta de Dios a esa petición que te quita el sueño, es porque Él está preparando algo mucho más grande para ti, ¡medita en tus motivaciones! Piensa qué te estás enseñando Dios con los procesos que estás viviendo y con los tiempos que has tenido que esperar.

En el estómago de un gran pez

Lo opuesto al amor es el miedo, ¡ama más y teme menos!

Jonás corrió a Tarsis creyendo que allí podría huir de la tarea que Dios le había encomendado; sin embargo, esto solo lo llevó al estómago de un gran pez, quien lo escupió en una costa cuando Jonás decidió obedecer a Dios. De seguro en algún momento hemos huido como Jonás esperando dejar atrás todo aquello que pueda hacernos sentir inseguros y la mayoría de veces lo hacemos sin pensar en las consecuencias.
Al respecto las escrituras nos dejan claro que este tipo de comportamiento no es el correcto, pues el espíritu de cobardía no viene de Dios, por el contrario es opuesto al amor que Él ha derramado en nuestros corazones y al dominio propio que podemos consolidar a través de la renovación de nuestras mentes (2 Timoteo 1: 7)¹ . Por lo tanto si a lo largo de nuestra vida o en algún momento nos hemos caracterizado por tener temor o miedo, es sobre todo, por falta de comprensión del amor de Dios. El apóstol Juan nos explica que al vivir en el este amor, no hay temor porque el perfecto amor echa fuera todo temor; por lo tanto si hay miedo, es porque falta ser perfeccionado en Su amor (1 Juan 4: 18)².

Si hay miedo, es porque falta ser perfeccionado en Su amor

Lo opuesto al amor no es el odio, es el temor, a ser probados en la fe y confrontar nuestro carácter con la palabra, a asumir retos de vida que nos lleven a cumplir el propósito que tiene Dios para nosotros; miedo al qué dirán o a lo que pueden pensar de nuestro fracaso, o incluso miedo a soltar el control de las cosas de las que solo Dios se puede encargar.
Por eso Jesús explica que este es el primer mandamiento, pues asumir este reto nos cambia por completo, llevándonos incluso a dejar de lado cualquier incertidumbre que tengamos frente a nuestros propios errores o frente al futuro, el amor está ligado a la fe (Marcos 12: 28-31)³.
¡No tengas miedo! Dios está contigo, nunca te ha dejado ni lo hará. Piensa, ¿el miedo está motivando tus acciones?

 

[1] <<Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.>> (RVR 1960)
[2] <<En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. >> (RVR 1960)
[3] <<Al ver que Jesús les había contestado bien, uno de los maestros de la ley, que los había oído discutir, se acercó a él y le preguntó:
¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?
Jesús le contestó:
El primer mandamiento de todos es: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Pero hay un segundo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Ningún mandamiento es más importante que éstos. >> (TLA)

Combatiendo la ansiedad

Habían pasado tres meses desde la última vez que estuve en Miami y ya sentía que iba a vomitar el desayuno que había tomado en el aeropuerto de Atlanta. Tengo muchos recuerdos lindos en la ciudad del sol, pero definitivamente mis últimos meses ahí fueron una pesadilla… por eso ese día que regresé a Florida empecé a temblar en el avión, mis manos se enfriaron y empecé a sudar en exceso, me costaba respirar y sentía un dolor muy profundo en el pecho. Las azafatas pensaron que me estaba dando un ataque cardiaco y entre los pasajeros buscaron a un doctor que pudiera auxiliarme, pero lastimosamente no había ninguno.
Al aterrizar me llevaron a un hospital de urgencias y después de un par de chequeos, los doctores me explicaron que había sufrido un ataque de ansiedad.

Al consultar entendí que la ansiedad que estaba viviendo es un trastorno emocional que tiene repercusiones físicas que me impedían continuar con mi rutina diaria. En mi caso solía comenzar como un pensamiento de angustia, nerviosismo o preocupación excesiva e incluso muchos especialistas dicen que los síntomas muchas veces se relacionan con los que se experimentan en un ataque cardiaco¹.

En Cristo tenemos libertad

En las escrituras se menciona que varios personajes bíblicos atravesaron circunstancias que les hicieron padecer ataques de ansiedad (Por ejemplo en Rey David, ver Salmos 13:2)², pero también se recalca la autoridad que tenemos en Cristo, aprender esto cambió mi vida. En su segunda epístola, Pedro nos recuerda que a través del Espíritu Santo tenemos el poder para hacer frente a cualquier situación que nos produzca angustia; y que la autoridad de reino que nos ha sido dada, va más allá de nuestras emociones, las cuales deben ser renovarlas y alineadas el carácter de Jesús (2 Pedro 1: 3-4)³.
También Pablo en su carta a los Gálatas hace un énfasis especial en la libertad que Cristo nos ha dado a través la cruz, recordándonos que permanecer firmes en esta libertad es la mejor forma de separarnos de estas situaciones que nos esclavizan (Gálatas 5: 1)4.

Todo es un proceso

Con Dios he aprendido que todo es un proceso y algunas veces aún siendo sudoración excesiva cuando pienso en las cosas que me preocupan, pero también sé que no puedo permitir que las circunstancias me alejen de la libertad que ya tengo en Cristo.
Hoy te invito a que comuniques tu situación con un pastor o algún líder espiritual que te pueda guiar, es probable que en un principio la sanidad no se manifieste de forma instantánea, pero debemos recordar que la renovación de nuestra mente es un proceso en el que Jesús nos guía, hasta llegar a la meta.

 

[1] Información disponible en: https://www.hospitalaleman.org.ar/nuestro-hospital/ha-en-los-medios/como-diferenciar-un-ataque-de-panico-de-un-ataque-cardiaco/
[2] « ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando? » (NVI).
[3] «Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia» (RVR 1960)
[4] «Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud» (RVR 1960)

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